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Tres días en Saint-Tropez: las personas detrás de nuestro primer rodaje de LOLA
Una villa, una piscina, una playa y un yate, y un equipo que pasó tres días poniendo a LOLA delante de la cámara por primera vez.
Una imagen siempre muestra solo un fragmento. Una terraza, una piscina, gente en un yate. Lo que pasa fuera del encuadre suele quedar invisible: la coordinación, la atención, todas las personas que trabajan juntas en ese único instante.
Para nuestro primer proyecto audiovisual, el equipo de LOLA viajó a Saint-Tropez. Tres días, una villa, un jardín con piscina, la playa y un yate como localizaciones. A bordo: dirección, asistentes, equipo de cámara y modelos. Nuestro objetivo era traducir el universo de LOLA a imágenes en movimiento, con todo lo que le pertenece: calidez, libertad, sensualidad y las ganas de pasar tiempo juntos.
Fueron tres días de trabajo intenso. Y una experiencia en la que las personas detrás de las imágenes importaron tanto como las imágenes mismas.
¿Cómo se pone la sensación LOLA delante de la cámara?
Un aperitivo se sirve. Una emoción necesita más espacio.
En LOLA, Orange, Lemon y Lime tienen cada una su propio carácter. Juntas pertenecen a un mundo en el que el verano es un estado de ánimo: tomarse su tiempo, seguir teniendo curiosidad, vivir un momento a fondo. Para nuestro primer rodaje queríamos darle a ese mundo una forma visible.
Así empieza una tarea que va más allá de elegir escenarios bonitos. ¿Cómo interactúan las personas en el plano? ¿Qué cuenta su entorno? ¿Cómo se crea una escena que transmita cercanía y aun así deje espacio a la imaginación?
Saint-Tropez fue el marco para estas preguntas. El lugar forma parte del universo mediterráneo que inspira LOLA Orange. Aquí se reunió el equipo para crear contenido para la marca. Las distintas personalidades de nuestros aperitivos fueron el punto de partida de un imaginario visual común.
Lo que después debe parecer fácil exige primero decisiones muy precisas. Precisamente ahí estaba el atractivo de este proyecto: seguir una idea clara y, al mismo tiempo, estar abiertos a las personas que ayudan a darle forma.
¿Quién está detrás de las imágenes?
En una imagen terminada solemos ver a las personas que están delante de la cámara. En este proyecto participaron muchas más miradas.
La dirección aportó la visión de conjunto de cada escena. El equipo de cámara tradujo esa visión en imágenes. Los asistentes sostuvieron el ritmo del trabajo, mientras que los modelos dieron expresión a las escenas con su presencia y su complicidad. Tareas distintas que solo juntas forman un todo.
Durante tres días, este equipo trabajó para hacer visible a LOLA. Se encontraron personalidades, formas de trabajar e ideas diferentes. Eso es justo lo que hizo tan valiosa la colaboración: cada persona aportó algo que ningún escenario puede sustituir.
Una producción es siempre también un ejercicio de atención mutua. Quien está delante de la cámara necesita referencias. Quien la dirige necesita atención para lo que va naciendo en el plano. Y cada decisión compartida cambia un poco el resultado.
Para nosotros, esta colaboración forma parte de la historia de esas imágenes. Es parte de lo que queremos mostrar cuando hablamos de el universo de LOLA.

Tres días, cuatro localizaciones: momentos del primer rodaje de LOLA en Saint-Tropez.
Villa, playa y yate: una misma sensación en lugares distintos
La villa, el jardín con piscina, la playa y la salida en yate le dieron al proyecto espacios diferentes. Cada uno ofrecía otra mirada sobre el estar juntos.
Una villa crea un marco más íntimo. El jardín y la piscina lo abren hacia fuera. En la playa, el paisaje pasa a primer plano. En el yate, el propio trayecto se convierte en parte de la experiencia.
Para nuestro imaginario visual fue una oportunidad preciosa: observar una misma idea de marca en situaciones distintas. A veces más cerca y más tranquila, a veces más abierta, con más horizonte. Así nacieron escenas que muestran distintas facetas de LOLA y que, aun así, encajan entre sí.
El yate fue un escenario especial. Se gana su lugar en la historia gracias a las personas que trabajaron y pasaron tiempo juntas a bordo. Un lugar extraordinario puede llamar la atención. Lo que hace personal una escena nace entre quienes le dan forma.
Un aperitivo se sirve. Una emoción necesita más espacio.
¿Cuánto trabajo hay detrás de un momento despreocupado?
Cuando miras las imágenes terminadas de una campaña, ves de golpe el resultado de muchas decisiones. El camino hasta ahí es menos directo.
Una escena necesita un marco. Las personas, la cámara y el entorno tienen que encajar. En un rodaje en varias localizaciones, se suma la coordinación de cada paso. Eso exige concentración, también cuando las imágenes deben transmitir después calma y ligereza.
Nuestros tres días en Saint-Tropez estuvieron marcados por ese esfuerzo compartido. El equipo trabajó intensamente para crear escenas naturales que transmitieran el carácter de LOLA. Al mismo tiempo, vivir juntos los lugares y los encuentros dentro del equipo formaron parte de la experiencia.
Las dos cosas caben en esta historia: el trabajo y el placer por lo que surge de él. Precisamente la mirada detrás de la cámara deja ver cuánta atención puede esconder una toma aparentemente sencilla.
Para nosotros, aquí hay también un vínculo con el momento del aperitivo: un buen marco deja espacio a las personas. No tiene que dirigir cada gesto. Puede ser una invitación a implicarse y a compartir tiempo juntos.
¿Qué queda cuando se apaga la cámara?
Después de esos tres días, LOLA tenía material para su primera aparición audiovisual. Al mismo tiempo, el equipo había compartido una experiencia que iba más allá de las imágenes.
Personas con tareas distintas habían trabajado juntas en una misma visión. La marca ganó expresión, y quienes participaron se llevaron encuentros y recuerdos personales. La idea de los momentos inolvidables se volvió real, durante el proyecto, también para el equipo.
Quizá eso sea justo lo que hace especial este primer rodaje. Queríamos mostrar cómo se siente LOLA. Para ello hacían falta lugares, imágenes y una dirección compartida. Pero, sobre todo, hacían falta personas que dieran vida a esa visión.
Cuando veas las imágenes de Saint-Tropez, esta historia formará parte de ellas: tres días de trabajo, personalidades distintas y muchas aportaciones a un resultado común.
Un fragmento cabe en una imagen. El resto pertenece a las personas que hay detrás.
Cómo imaginamos la hospitalidad cuando ninguna cámara está grabando, lo cuenta nuestra LOLA Story «¿Sabes leer mis gustos?»